CARACOLES CON TOMATE Y CEBOLLA. COCINANDO CON JAUME PERPIÑÁ


Vi la foto en facebook. Era de Jaume o de su mujer, no recuerdo muy bien. El caso es que en ese momento me vinieron a la cabeza multitud de recuerdos de mi infancia. Así que le cogí la foto prestada y le pedí la receta..
Recuerdo cuando era un niño y estaba en casa de mi abuela Agustina. Tenía un corral o patio en el que todavía conservaba el gallinero y el establo. Antiguamente la gente del pueblo criaba animales en casa que les servían para darles de comer o para ayudarles a cuidar los campos. Tenían gallinas, cerdos, cabras, mulos, etc.
Recuerdo que en el gallinero tenía unas jaulas donde guardaba los caracoles que mi abuelo había recogido en el campo, sobre todo después de unos días de lluvia que era cuando salían. Había caracoles moros y cristianos, aunque yo no sabía diferenciarlos.
Mi abuelo les daba de comer ramas de romero durante unos días para que se purgasen o limpiasen. Después de unos días comiendo romero u otras hierbas similares, mi abuela los ponía en una cazuela con agua en medio del corral y en el borde ponía sal, de modo que cuando los caracoles subían por la pared de la cazuela y tocaban la sal volvían a caer dentro de la cazuela hasta que se ahogaban y se quedaban con toda la “molla” fuera. A ese proceso lo llamaban “engañar a los caracoles”. Hoy en día la gente suele comprarlos ya limpios y congelados en los supermercados.   






INGREDIENTES

1kg. de caracoles
1kg.  de tomates maduros
½ kg. de cebollas
Pimentón rojo dulce
Pimienta blanca
“Pebrera”
Una hoja de laurel
Aceite, sal y agua

ELABORACIÓN

En primer lugar debemos limpiar los caracoles o comprarlos ya limpios. Luego, hay que poner en una cazuela la hoja de laurel y los caracoles cubiertos de agua. Después picamos los tomates y, junto con la cebolla, lo freímos en una sartén. Cuando ya esté frito, añadimos una cucharadita de pimentón rojo y seguidamente lo añadimos a los caracoles. Rectificamos de sal y dejamos cocer a fuego lento. Cuando lleve cociendo una media hora, añadimos una cucharadita de pimienta blanca y la “pebrera” o guindilla. Retiramos la guindilla cuando veamos que está lo suficientemente picante.


Receta: Jaume y libro de Cuinar en Alcàsser
Fotografía: Jaume Perpiñá



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