A.K.DAMM. UNA CERVEZA ALSACIANA



Cuando nos tomemos una cerveza os invito a que la miréis con detenimiento. Su cuerpo, su cuello, el tapón, etc. A veces te puede sorprender el porque de sus impresiones, sus dibujos y la historia que envuelve todo ello. Es lo que ocurre con esta A.K.DAMM que me tomé mientras esperaba un arroz en un restaurante. Vi un señor con bigote, vi una cigüeña y un nombre un tanto extraño. En cuanto tuve ocasión indagué un poco y me encontré con una historia muy bonita.

Alsacia es peculiar. Se trata de una región de Francia situada al este del país, en la frontera con Alemania y Suiza, cuya capital es Estrasburgo. Las culturas francesa y alemana construyeron un modo de ser: el estilo alsaciano, una mezcla de sofisticación y pragmatismo. Y al hablar de cervezas, aparece A.K. Damm como el digno ejemplo de lo alsaciano en su esencia: la suavidad y el carácter.

Quienes hayan estado alguna vez en Alsacia habrán podido encontrar cigüeñas, incluso en invierno ya que forman parte del entorno. Son el símbolo de la región. Y por esta razón, A.K. Damm las ha adoptado como su icono.

Una cerveza suave, elegante y con estilo que lleva el nombre de su fundador August Kuentzmann Damm. Se trata de una cerveza que se creo por su 125 aniversario


ELABORACIÓN


La elaboración de la cerveza es un proceso minucioso en el que la bebida, poco a poco, va adquiriendo sus características definitivas. Este proceso, que dura aproximadamente cuatro semanas, se estructura básicamente en ocho etapas. 


Las materias primas de la cerveza son la cebada malteada, el agua, el lúpulo y la levadura. La cebada es seleccionada y sometida a un proceso de germinación y tostado conocido como “malteado”. El malteado se completa en unos siete días. Se utiliza también una pequeña cantidad de arroz que da ligereza a la cerveza. 

En cuanto al agua, es necesario que sea pura, estéril y que carezca de sabores y olores extraños, puesto que esto podría ejercer una gran influencia en las características organolépticas de la cerveza. Para aromatizar y proporcionar a la bebida ese amargor característico, se le añade lúpulo, planta trepadora cuya flor femenina no solo contribuye a la estabilidad de la espuma sino que, además, tiene propiedades antisépticas. 

La levadura transforma en alcohol y gas carbónico los azúcares del mosto obtenidos en la primera etapa del proceso de elaboración. La levadura utilizada proviene de cepas propias y, al igual que las otras materias primas, es sometida a un riguroso proceso de análisis y control. Sin embargo, la levadura de cerveza no se considera propiamente materia prima, ya que, una vez concluido el proceso de fermentación se vuelve a separar completamente de la cerveza y se reutiliza de forma limitada preservando y controlando sus características.



NOTA DE CATA



FASE VISUAL


Color ámbar y con reflejos de oro viejo. La espuma es de un color blanco níveo, no es densa, pero si persistente. Con una burbuja fina más bien pequeña y compacta.


FASE OLFATIVA

En nariz es suave, con una clara presencia de la malta, aunque también notamos el lúpulo aromático propio de las cervezas de tipo pilsen. El gas apenas se nota.


FASE GUSTATIVA

Una cerveza refrescante gracias al lúpulo y con un amargor suave y prolongado. Destaca su suavidad 

En boca comienza refrescante gracias al lúpulo, con un punto dulce a cereal que deja paso a un amargor muy suave, agradable y prolongado. Se podría decir que es una cerveza suave y fresca, con una graduación comedida y un paso por boca ligero, pero rico en matices. Elegante es un adjetivo que le va que ni pintada.


Una cerveza industrial sorprendentemente buena, ideal para disfrutar en cualquier momento, ya que a pesar de ser fácil de beber, no pasa desapercibida en el paladar. Después de beberla un tiempo, cuesta volver a otras cervezas nacionales más amargas.


NOTA DE CATA: directoalpaladar

Grado de alcohol: 4,8% en volumen.

Se recomienda consumirla entre 5º y 7º C.

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