MIS PRIMERAS CROQUETAS DE POLLO. DELICIOSAS



Siempre hay una primera vez y las pasadas navidades aprovechando que tenía un poco de tiempo libre me lancé a preparar las croquetas que a mis hijos tanto les gustan. Cuando visitamos el restaurante de mis amigos Paquito y Jaume siempre piden croquetas. Por ello, eché mano de  Paquito para que me pasara las medidas.

Como os decía mis hijos disfrutan muchísimo. Tanto es así, que mi hijo Javier no quiere que comérselas para que no se terminen. Es un complemento ideal para los niños en cualquier cena que nos saca de un apuro. 

Con las medidas que yo preparé me salieron entre 30 y 40 croquetas de un tamaño mediano, que después congelé y así poco a poco las fui utilizando. 




INGREDIENTES

150 g de mantequilla

150 g de harina

1 litro de leche entera

2/4 de pollo desmigado

Pan rallado

Sal



ELABORACIÓN

Para elaborar esta receta tendremos que cocer el el cuarto de pollo. Podemos añadir un par de zanahorias, una patata y cualquier verdura que tengáis a vuestro alcance. Una vez lo tengamos bien cocido podemos aprovechar las verduras para hacer un puré. También podéis hacer un cocido y aprovechar el pollo.



Deshacemos el pollo hasta que esté muy bien cortadito. Cogemos una sartén y añadimos la mantequilla. Cuando esté bien derretida añadimos el pollo y a continuación añadimos el litro de leche. Seguidamente añadimos la harina y empezamos a remover con una cuchara de madera poco a poco y sin para hasta que no queden grumos. Rectificamos de sal. Poco a poco veréis que se va espesando. Cuando se ponga a hervir bajamos el fuego y seguimos removiendo un minuto aproximadamente hasta que observéis que la besamel está bastante espesa. Vertemos en un pirex la mezcla y dejamos que se enfríe. Cuando esté templada la mezcla cubrimos con un film y lo dejamos en el frigorífico hasta el día siguiente.





Al día siguiente sacamos del frigorífico el recipiente y con una cuchara cogemos una porción. Hacemos una pequeña bola y la rebozamos con el pan rallado. Cuanto más grandes sean las croquetas más difíciles serán de freír. Por eso es conveniente que no sean demasiado grandes. Después las guardamos en el congelador bien ordenaditas para utilizarlas cuando nos apetezca. Os recomiendo que cuando vayáis a freírlas las saquéis un poco antes del congelador. Para freírlas yo utilicé un aceite de girasol y puse una buena cantidad. 



Buen provecho.

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