TORRONS DE GAT O GUIRLACHE DE ALMENDRAS. CONSERVANDO LA TRADICIÓN



El “torró de gat” o guirlache de almendra es un dulce típico navideño muy conocido. Recuerdo que mi abuela y mi tía Agustina lo preparaban cuando yo era pequeño. Lo que no sabía era de donde habían conseguido dicha receta. El otro día le pedí a mi tía Agustina que me preparara “torrons de gat” aprovechando que se acercaban las navidades.  

Me contó que la tía Amada de Benifaió, suegra de mi tío Jesús (Forn de Lerma), les trajo la receta al horno de mis abuelos Mariano y María. Mi abuela María de igual forma se la trasmitió a su consuegra Agustina. Yo calculo que de esto hace entre 40 y 50 años. 

La receta que en su día la tía Amada le dio llevaba almendra y cacahuete. Supongo que sería porque el cacahuete era mucho más económico que la almendra Marcona. De hecho encontramos expresiones como “en diners torrons” donde se deja entrever que no todo el mundo estaba al alcance de ellos. Hoy en día  podemos encontrar la receta en internet con medidas diferentes y algunas variaciones, pero esta es como se suele hacer en mi pueblo (Alcàsser).



INGREDIENTES

1/2 Kilo de azúcar

1/2 Kilo de miel

1 kilo de almendra “Marcona” con piel. 

2 medidas de aceite (dos tazas de café aprox.)

Obleas para turrón de unos 15 -20 cm





ELABORACIÓN

Preparar este turrón es muy sencillo. Simplemente tenemos que poner el azúcar, la miel, la almendra y las dos medidas de aceite en una caldereta al fuego. Se va removiendo hasta que la almendra toma color (para verlo se han de partir) y el azúcar parezca caramelo. 

A continuación sobre la encimera espolvoreamos un poco de harina para trabajar mejor y repartimos sobre cada una de las obleas el contenido. Seguidamente con el resto de obleas tapamos cada una de ellas y con un paño presionamos para conseguir el grosor de la torta que deseemos. Es preferible que quede fina para después poder comérnoslo mucho mejor.

Una vez estén tíbias las tortas, con un cuchillo las partimos en tiras. Si nos esperamos a que estén frías será muy difícil poder partirlas a nuestro antojo. Cuando se hayan enfriado las guardamos. Tradicionalmente nosotros solemos guardarlas en botes de cristal. De ese modo su conservación se hace mucho más duradera.


FELIZ 2015




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